Ayer Internet dijo que no le apetecía funcionar, así que eché mano del Word para poder plasmar cómo me sentía, y poder publicarlo ahora. En fin, cuando las cosas no quieren irme bien, se me revela hasta el modem.


Para mí escribir en este blog es una forma de desahogarme, de quitarme de encima mis pensamientos y poder compartirlos anónimamente y no tan anónimamente con vosotros, si es que al otro lado de la pantalla ahí alguien interesad@ en entrar a este, mi pequeño mundo.

Últimamente no sé por qué no hago más que estar pesimista. Hoy concretamente estoy de bajón. Estoy harta de muchas cosas, y llega un momento que me sobrepasan y acabo estando como estoy ahora.

Una de ellas son los amigos, estoy cansada de ser la que tenga que andar siempre detrás de la gente para quedar. Si yo no digo nada, mi móvil sigue como siempre, sin sonar, sin plan, sin salida. Llevo tiempo pensando que me vendría bien hacer nuevas amistades, un pequeño cambio, nueva gente. Lo pienso sí, pero no consigo encontrar a nadie. La gente con la que parece que congenio, tiene una vida hecha, por lo cual no es tan compatible con lo que yo estoy buscando. Además, aunque sé que dejar aquella amistad quizá fuera lo correcto, porque a nadie conviene una amistad falsa, a veces, no puedo evitar echarla en falta. Supongo que en el fondo aquella persona, por falsa que fuera, por mucho que me hubiera mentido, había conseguido que la quisiese. Que al menos se preocupaba de mandar mensajes para ver qué tal estabas, aunque los últimos meses hubiera cambiado bastante. Me imagino que la mente borra lo malo y se va quedando con lo bueno que vives con cada persona.

Otra de las cosas son mis muchísimas indecisiones y cambios de opinión. Quiero estudiar, cierto, pero no quiero dejar el trabajo. Entonces, ¿cómo lo hago? No puedo, es incompatible este trabajo con estudiar. ¿Arriesgo y dejo de trabajar, confiando en encontrar un trabajo compatible con lo que quiero hacer? Cierto es que quien no arriesga, no puede conseguir nada. Pero me da pánico estar estudiando y no tener un trabajo. ¿Si dejo el trabajo y no consigo otra cosa? No puedo pasarme tanto tiempo sin trabajar. Es algo que necesito. Así que aquí viene otra de las cosas que me están carcomiendo.

Por si fuera poco todo esto, está el tema estrella, la pareja. Esa extraña palabra que sabes que existe porque lo ves en los demás pero no en ti. Lo peor de todo es que cada vez que me cruzo con mi ex, recuerdo lo bien que se está cuando alguien se preocupa por ti. No voya mentir, con mi ex no estaba yo como debería haber estado, no tenía esa ilusión. La fui perdiendo poco apoco. Tanto que me molestaba que llamara a casa a preguntarme qué tal estaba cuando estaba enferma. Pero recuerdo los paseos cogidos de la mano, las miradas, las caricias… y no puedo evitar ponerme nostálgica. Anhelo tanto poder sentir algo tan grande por otra persona. Y lo más importante, que sea correspondido.

Miro hacia el futuro y veo que en nada cumplo otro año más, otro año más que pasa, y mi vida no cambia. Cada año pienso que el siguiente será distinto, que conseguiré algo de lo que quería, y cada año descubro, que lo único distinto es el número de mi edad, que lo demás sigue igual, como agua en un estanque.


Me gustaría que al fin mi vida diera un giro radical, que todo fuera diferente. Que mis dudas dejaran de existir. Sé que los sueños son los que nos hacen luchar y seguir adelante. Pero cuando toda tu vida luchas por un sueño, y cada vez lo ves más lejano y difícil, deja de tener tanto sentido, y por lo tanto, la lucha parace insignificante, y un gasto de fuerza y energía inútil.