Al menos eso dice el refrán. En mi caso a la tercera no va nada. Me da bronca haber perdido 3 oportunidades en 3 días. Otra vez me lo volví a encontrar, y otra vez fui incapaz de hablarle.

No esperaba verlo, me cogió tan de sorpresa, lo vi tan cerquita (la acera es bien estrecha, y estábamos al lado el uno del otro al pasar), que cuando vi que me miraba y me sonreía, lo único que pude decir fue un "Adiós". Sí, sonreírle, y mirarle con cara de tonta embobada, también. Me encantó escucharle decir "Hasta luego". No sé por qué. Me gustó más escuchar esas palabras que un Adiós, porque parece como que de verdad espera verte más tarde... Lástima que no haya ocurrido.

Espero haber aprendido algo de hoy. 3 días y 3 oportunidades. 3 oportunidades fallidas, perdidas por mi miedo, por mi inseguridad. ¿Cuántas veces tengo que dejar pasar oportunidades para darme cuenta que sólo hay una vida? Si no tiene que ser al menos, saberlo, y no andar como tonta todos los días esperando verlo, para luego acobardarme y no decirle nada.

Cómo me gustaría que él supiera descifrar mi mirada y mi sonrisa cuando le veo. Que viera que significa que me alegro tanto de verlo. De ver su linda mirada, y su dulce sonrisa. Que me muero porque de sus labios salga algo más que un Hasta luego, o un Hola.

Encima, luego estoy viendo una serie, y hay una frase en una conversación que dice que hay que luchar por la persona que queremos, intentar conocerla más, no dejar pasar el tiempo y oportunidades, que hay que vivir la vida. ¡Ay! Si es que todo me lo recordaba a él... Creo que más que ver la tele, estaba viendo la escena repetida una y otra vez, de cómo ha pasado a mi lado y yo he sido una cobarde, que no se ha atrevido a decirle algo.

Como siga dejando pasar más oportunidades, nunca hablaré con él. Y lo que es peor, ¿y si dejo de tener esas oportunidades? Lo que me pesaría haber dejado pasar tantas...

Odio ser así de cobarde, odio tener miedo de mostrar mis sentimientos, odio tener pánico a lo que la otra persona pueda sentir hacía mí...

Tengo que concienciarme, y la próxima vez no acobardarme, puesto que no tengo nada, pero nada que perder, ya que no tengo nada. Así que a las malas me quedo como estoy, y a las buenas gano un amigo que pudiera convertirse en algo más. Por favor, mañana espero tener otra oportunidad y esta vez no acobardarme y coger el toro por las astas, y hablarle.