La verdad que hoy ha sido uno de esos días en los que mejor me había quedado en la cama todo el día sin salir. Porque hemos empezado mal, luego parece que había mejorado, pero ha vuelto a empeorar. Suelen decir, "no es cómo se empieza sino cómo se acaba". Pues mi día empezó mal y acabó peor.

Me explico. Me levanto, salgo de casa y descubro que tengo el retrovisor derecho roto, el espejo en el suelo debajo del coche junto a la rueda, y la carcasa salida. Vale, empezamos bien. Una semana con el coche y ya así... Claro, nadie sabe nada de esto.

Me paso por la autoescuela, se lo cuento a cierta persona, y me dice que me va a ayudar a ver si lo podemos poner bien, así que bueno, he pensado, "esta ha sido la forma de quedar con él... no hay mal que por bien no venga". Un cielo. Cuando ha terminado de trabajar, hemos venido a donde el coche para ver si podía hacer algo. Y bueno sí. Ha conseguido poner el espejo, aunque aún se mueve y voy a tener que ponerle cinta aislante y llevarlo a un taller para arreglarlo bien.

A todo esto, he venido a casa a comer, porque trabajaba. Bien, el tren ha ido con retraso, normalmente llego a trabajar con tiempo, hoy he llegado justísima, porque el tren no arrancaba. Ha salido tarde, y luego se paraba en las estaciones un buen rato, y arrancaba e iba muy lento.

Llego al trabajo, y la puerta cerrada. No estaba el de seguridad. Aquí yo ya estaba... Entre la mala leche del coche, el tren... se me juntó todo. Y luego para rematar falla la conexión en directo, por lo que ya estaba yo pensando que hoy era mi día de gafe.

Eso sí, tenía ganas que dieran las 6 para estar con cierta personita. Que por cierto es lo mejor de todo el día. Estoy tan a gusto a su lado...

Vale, parecía que todo había mejorado, incluso me han llamado para trabajar también el martes cuando supuestamente esta semana libraba. Igual pensáis que eso no es mejorar, pero cuando cobras por días trabajados, eso es una verdadera suerte.

Pues bien. Ya parecía que todo había terminado. Ya estaba en casita, tranquilita, cuando de repente mi padre me llama. Había unos chabales mirando algo en mi coche, y me ha dicho que baje a mirar. Bien. ¿Sorpresa cuando bajo? Uno de una furgoneta ha aparcado al lado mío, cuando es imposible meter una furgoneta en esa plaza. Consecuencia, me ha rallado el coche y me ha roto el piloto de la luz. Menos mal que hay testigos, que me han dado los datos de ellos por si acaso. Y bueno, he estado también con los municipales, que hemos estado dando parte para que vean la situación. Conclusión de ellos: Esa furgoneta no puede aparcar ahí, por lo que multa al canto. Y sorpresa: Segunda multa por aparcar mal en el mismo día al de la furgoneta. Que claro, es de alquiler y no sabemos quién es el dueño.

Pero hay un chico de la lonja que sí sabe quién es, así que a ver si mañana por la mañana paso y está y que me dé todos los datos del que conducía para ir a los municipales con todos los datos.

Y por fin ha acabado el día 22, esperemos que el día 23 sea mejor, porque peor racha no puedo tener.

Ya estoy viendo cuando vea a quien sabéis y le cuente que sí, que después de ayudarme a arreglar el retrovisor me ha pasado todo esto. Se le va a quedar una cara, que no se lo va a ni creer.

Por cierto, he estado pensando, ¿hoy no es día 28 verdad? Porque ha habido un momento del día que he pensado que todo esto era una inocentada, que no tiene ni una poca gracia.

Me quedaré con la única cosa buena de hoy, haber quedado con quién ya sabéis, y que se haya portado así de bien, todo un cielo de hombre.