Aquí os dejo el segundo texto. A mí me gusta más este que el anterior, pero quizás este sea peor. No lo sé. Tan sólo sé que llegó la hora de desenterrarlos. Y qué mejor manera que ponerlos y que podáis opinar sobre estos textos. Acepto críticas. Siempre viene bien para aprender. Lo que nunca (igual esta palabra no es la adecuada) colgaré es mi nuevo texto, el que espero se convierta en algo más que una idea desarrollada en 3 páginas, ojalá se alargue y acabe siendo lo que yo espero, un intento de libro. En fin, hasta saber si "El alma de Irene" (que así se llama, o por lo menos es su título provisional) algún día verá la luz del sol, aquí tenéis "La huida".
"Esta es la historia de un hombre, al que todo el pueblo quería. Con un buen trabajo, en el cual, todo el mundo le admiraba. Educado, de buena presencia, no se llevaba mal con nadie, era imposible odiarlo. Siempre iba con una sonrisa en sus labios. Conversaba con todos los vecinos, ayudaba a los ancianos y jugaba con los más pequeños.
Todas sus formas de actuar hacían pensar, que ese hombre estaba bien en aquel pueblecito, que tenía todo lo que necesitaba. Que viendo felices a los demás, era feliz. Todo durante el día hacía ver, que no quería nada más.
Pero aquel hombre, de noche cambiaba. Su sonrisa se borraba de sus labios, y esos ojos, que durante el día emanaban tanta alegría y viveza, durante la noche se volvían tristes.
Cada noche, este hombre, se asomaba a la ventana y miraba la luna y las estrellas. Y pensaba... Pensaba si alguien más estaría, en ese momento, al igual que él, viendo aquel maravilloso paisaje. Disfrutando de la belleza de la luna, del brillo de las estrellas. Y se estremecía... Se estremecía, al pensar, que esa persona tenía que existir, que tenía que estar en algún lugar.
Pensó durante tiempo, quizá fueran años, en esa posibilidad. Hasta que un día, decidió huir... Huir de ese pueblo, de la rutina, de la ignorancia de la gente hacia esos pensamientos. Y comenzar la búsqueda para encontrar a esa persona, que como él, sentía esas mismas inquietudes.
Comenzó su huida. Nadie en el pueblo podía dar crédito a lo que estaban viendo. Ya que, nada hacía sospechar que ese hombre no era feliz con su vida, vida que todos hubieran deseado tener. No dio explicación alguna, tan solo tomo su maleta, llena de ilusiones, y marcho, con la esperanza de dar con esa persona.
Pasaban los días, los meses, los años, y seguía como al principio. Perdió la esperanza en varias ocasiones, pensó en volver, olvidar ese sueño, esa ilusión... pero, cada noche, cuando miraba al cielo, recobraba la esperanza, las fuerzas para seguir con su huida... huida que esperaba con ansias acabar pronto, para poder comenzar otra, pero esta vez en compañía de esa persona.
Un día, llego a un pueblo, tan bonito y agradable como en el que vivió. Se sentó a contemplar el paisaje, y creyó, que en aquel lugar debía hacer una parada obligada, para poder observar, desde sus bellas praderas el cielo por la noche.
Así lo hizo. Horas más tarde, volvió a las praderas y se sentó, esperando a que se hiciera de noche, para poder mirar detenidamente la belleza que tenía ante sus ojos. Pasaron los minutos y pensó, que nunca había visto la luna tan bonita y reluciente como aquel día, que estaba en su máxima esplendor. Paso un tiempo, tal vez media hora, y a lo lejos, apareció una silueta. Sus ojos se tornaron hacía ella. Aquella mujer llegó a su lado y se sentó. No mediaron palabra alguna, solamente miraron ese precioso paisaje que la naturaleza les brindaba.
Al fin había dado con esa persona, por la cual, sin conocerla, había dejado todo y había comenzado su huida, huida que acabó en aquel mismo instante. Fue entonces, cuando realmente se sintió pleno de alegría y viveza. Y retorno al lugar del que salió, acompañado de esa persona, junto a la cual sabía que sería feliz."

Mmmmm...he leído los textos y, sinceramente, no me dicen nada. Igual soy un poco brusca (o mucho) pero tampoco te voy a decir que me gustan si no es verdad. Sorry :$