Hay días que no puedes evitar recordar viejos tiempos. No quiero decir con esto que escribiré que esté triste, en absoluto, estoy perfectamente. Sólo que no sé por qué, me vino estos días a la memoria viejos tiempos, más concretamente, viejos tiempos con mi ex.
Momentos de paseos cogidos de la mano por el pueblo, nervios, ganas de quedar... Dicen que el primer amor nunca se olvida. Cierto es que no fue un gran amor, pero siempre se olvida lo malo y una se queda con lo bueno. Recuerdo perfectamente el primer día...
Recuerdo como él no podía creerse que yo quisiera estar con él, y yo no me podía creer que él aceptara estar conmigo.
Recuerdo que pensó que aquello era una broma de una amiga mía.
Recuerdo a mi amiga contándole que yo sentía algo por él, y él no lo creía.
Recuerdo como ella, nos juntó, nos hizo cogernos de la mano y salir del bar a dar una vuelta solos y hablar.
Recuerdo que cuando su mano cogió la mía, no sabía a donde mirar, ni qué hacer ni que decir.
Recuerdo como llegamos a un sitio alejado, tranquilo, y nos sentamos.
Recuerdo cuando él me preguntó si era verdad lo que mi amiga le había contado, y como yo apenas sin poder mirarle a los ojos, muerta de vergüenza le dije que sí, que me gustaba hacia un tiempo.
Recuerdo la cara que puso al oir esas palabras, y mi parkinson prematuro.
Recuerdo los paseos de los sábados por la noche.
Recuerdo la guerra de cosquillas que nos declarabamos a cada minuto, como arma para tocarnos sin vergüenza.
Recuerdo el miedo del siguiente día al no saber si le vería o no, puesto que quedamos en vernos sobre las 6 en el bar, y no sabía si él estaría o no iría.
Recuerdo cuando llegué al bar y le vi.
Recuerdo cuando me dijo que llevaba allí desde las 5 aún sabiendo que habíamos quedado a las 6.
Recuerdo los paseos de los sábados por la noche, incumpliendo la hora de llegada a casa, por estar media hora más con él.
Recuerdo las tardes de cine de los domingos.
Recuerdo la cazada de mi padre, y de mi hermano.
Recuerdo lo largos que eran los días de lunes a jueves, y lo cortos que se me hacían los viernes, sábados y domingos a su lado.
Recuerdo como todos los fines de semana nos chinchábamos por los resultados de los partidos de fútbol.
Recuerdo las frases del primer beso... Frente al portal de mi casa. Yo: "Cuando suba a casa mi madre me dirá que el Barça ha ganado" (Eterno tema de chinche en nosotros, los partidos del Barça, y después de "toda" la noche discutiendo del partido) Él: "Te estás ganando algo..." Yo: (Como si no sabría de qué iba la cosa) "¿El qué?" (Sin poder dejar de pensar por dentro que ojalá fuera un beso) Él: "Un beso" Yo: (Aún sin saber cómo me atreví, supongo que el amor es lo que tiene) "Pues venga"
Recuerdo los abrazos eternos en mi portal, sin querer soltarnos y separarnos.
Recuerdo la insistencia de la amiga que nos "juntó" con que nos diéramos un beso delante de ella.
Recuerdo eso y mucho más...
Porque aunque no salió nada como esperaba, porque aunque hubo muchas ilusiones puestas, con 15 años las cosas no son como se espera, y no acaban como te las imaginas, aquello aún sigue hoy en mi memoria, cada vez que me lo cruzo por la calle, o días como hoy, que me acuerdo de todo aquello que pasamos juntos.
Y me hace estar contenta, porque sé que algún día volverá esa ilusión a mi vida, porque algún día alguien me dará esos abrazos eternos, porque algún día alguien paseará de mi mano, porque algún día el amor llamará a mi puerta, y esta vez será para siempre.